“La vorágine” es una historia supremamente actual: Erna von del Walde | El Nuevo Siglo
ERNA VON der Walde, una de las curadoras de la exposición “El árbol que devoró un mundo”, exhibida en la FILBo. /Foto: Ministerio de Cultura
Martes, 30 de Abril de 2024
Redacción Cultura

EN EL marco de la celebración por los 100 años de publicación de “La vorágine”, el libro de José Eustasio Rivera, la ensayista Erna von del Walde sacó el libro La vorágine: una edición cosmográfica, junto a Margarita Serje, en donde a través de mapas ubican al lector el territorio donde se narran los acontecimientos.

 

De hecho, en la Feria Internacional del Libro se exhibió “La exposición ‘El árbol que devoró un mundo: los rumbos del caucho en La vorágine”; una de las novedades del encuentro literario.

A través del Ministerio de Cultura, Erna von del Walde, habló de esa mirada literaria que se le ha dado a una cruenta y amarga realidad colombiana.

EL NUEVO SIGLO: ¿Qué le dice La vorágine, eso que escribió Rivera hace 100 años, a la Colombia de hoy?

EVDW: Hay una serie de cosas de “La vorágine” que, creo, no se leían con tanta claridad antes y hoy es más fácil leerlas o espero que por lo menos el trabajo de edición que hicimos con Margarita Serge (La vorágine: una edición cosmográfica) sirva de invitación para leerlas. Una de las cosas que se ha pasado por alto, por ejemplo, es que la primera parte de la novela, un tercio de la novela, es en el Llano.

ENS: ¿La novela ya mostraba lo que podría ocurrir con el Llano?

EVDW: De alguna manera la novela ya nos estaba contando cómo este tipo de explotaciones no se quedan en un solo lugar. El mismo nombre de la novela pone en el corazón de un vórtice un tipo de explotación, la cauchera, y va mostrando las reverberaciones. Lo que pasa es que Rivera nos lleva al corazón del vórtice mucho después de que vemos las consecuencias en el hato llanero. Pero actualmente estamos viviendo una nueva fase extractivista, en donde se están centrando procesos que tienen reverberaciones en todo el territorio.

 

 

ENS: ¿Cómo cuáles procesos?

EVDW: Para elaborar el libro que hicimos con Margarita Serje, hicimos mucho trabajo de campo en el Vichada, Manaos, Iquitos y una de las cosas que vimos, y que muestra que la novela es supremamente actual, es cómo los procesos extractivos generan unos desplazamientos de población impresionantes y una jerarquía poblacional en donde se traen montones de gente de otras partes para cumplir funciones que los locales no pueden cumplir. En el Vichada, por ejemplo, vimos gente que tenía unas fincas muy productivas, aunque no gigantescas, que se estaban viendo desplazados completamente por las nuevas industrias que se están implantando en el Llano. Cuando uno va y mira lo que está pasando territorialmente en Colombia con este tipo de innovaciones empresariales, “La vorágine” se vuelve todavía más actual.

ENS: ¿Por qué es importante revisitar La vorágine hoy, después de 100 años de su publicación?

EVDW: A veces una obra literaria parece ser como una gigantesca mina de materiales a los que no les llega su momento, sino mucho tiempo después. La vorágine es ese tipo de obra literaria: es como una mina gigantesca, un depósito de tanto, tanto material. En el paso de estos años se han explorado distintos materiales, pero en este momento, a sus 100 años, se nos revela una diversidad de temas que a lo largo de mucho tiempo pasaron desapercibidos: el tema ambiental, el tema de los indígenas, el tema mismo del extractivismo, entre otros.

ENS: Muchos decían que era una novela de la civilización contra la barbarie de la selva, ¿usted qué opina al respecto?

EVDW: Es que la violencia de la que habla la novela y que aparece en la frase inicial (“antes de que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia”) se la trasladaron por mucho tiempo a la selva. La lectura era que esa violencia venía de la selva misma y solo ahora estamos entendiendo, de manera mucho más clara, que esa violencia es la de la explotación extractivista, la del medio ambiente, el desplazamiento de poblaciones indígenas. Yo diría que hoy estamos leyendo cosas que dejó sembradas Rivera y que antes no se leían tan claramente. Estamos cosechando una novela muy nueva en ciertos sentidos.